SANTA TERESA DE JESÚS fue monja, santa, escritora, visionaria, fundadora de conventos…; su figura destaca en la España del siglo XVI por su fuerza y carácter; supo cómo llevar a cabo sus propósitos en un mundo en el que se encontró con todo tipo de obstáculos.

El retrato de Santa Teresa hecho por el fraile Juan de la Miseria es el único contemporáneo a la santa. Ella tenía 61 años. No debió quedar muy contenta con el resultado, porque cuando lo vio, le dijo a su autor con guasa: “Dios de lo perdone, Fray Juan, que me has hecho padecer (sufrir) aquí lo que Dios sabe, y al final me has pintado fea y legañosa”.

SANTA TERESA Y ÁVILA

Teresa de Cepeda y Ahumada nació en 1515, probablemente en Ávila, aunque algunas teorías mencionan Gotarrendura como posible lugar de nacimiento.

Su abuelo paterno era converso, Juan Sánchez se trasladó de Toledo a Ávila, allí el padre y los tíos de Teresa cambiaron su apellido Sánchez por Cepeda para evitar problemas con la Inquisición.

Teresa quedó huérfana de madre cuando era adolescente; debía llevar en estos años una vida un tanto frívola, porque su padre decidió meterla una temporada en el Convento de santa María de la Gracia cuando tenía 16 años. Teresa nos cuenta que en aquellos días era “enemiguísima de ser monja”.

Pocos años después cambió de idea y decidió profesar en el Convento de la Encarnación de Ávila, donde pasó gran parte de su vida.

Estuvo a punto de morir a causa de una larga y extraña enfermedad cuando era muy joven, pero se recuperó; aunque tuvo problemas de salud toda su vida.

Pronto se hizo popular entre las monjas de su convento y la sociedad de Ávila; todos sabían que Teresa tenía visiones y empezó a tener fama de santa.

LAS VISIONES DE TERESA DE JESÚS

Ella misma nos cuenta que se asustó mucho cuando tuvo sus primeras visiones, pensó que podían ser cosa del Demonio, era consciente de que muchas mujeres como ella acabaron condenadas por la Inquisición. Sabía Teresa que la línea entre la santidad y la herejía no era muy clara, y que podía ser acusada de hereje si no tenía mucho cuidado.

En sus libros describe con todo detalle algunas de esas visiones, que ella clasifica en diferentes tipos. Incluso tiene una visión del Infierno: “me parecía que la entrada era un callejón muy largo y estrecho, a manera de horno muy bajo… El suelo me pareció de un agua como lodo muy sucio y de pestilencial olor, y muchas sabandijas malas en él”.

Una de las visiones más famosas, en la que describe un ángel con una flecha ardiendo, fue inmortalizada por el gran escultor Bernini, el la Iglesia de Santa María de la Vittoria en Roma, es “El Éxtasis de Santa Teresa”.

SANTA TERESA Y LOS LIBROS

Desde pequeña era una apasionada de los libros, especialmente los de caballerías y las historias de santos y mártires.

Fueron varias las lecturas que la influyeron en su camino espiritual, hasta que ella misma se dedicó a escribir por mandato de sus confesores.

La conocemos bastante bien por lo que escribe; cartas, poemas, reflexiones y sus libros en los que cuenta su vida espiritual. Como buena mística de su época, intentó transmitir con palabras lo sobrenatural: en la Vida habla de sus experiencias; en Camino de Perfección y Las Moradas da consejos a sus monjas, para que puedan llegar a la Unión con Dios y a ser buenas religiosas.

LA REFORMA DE LOS CARMELITAS

Pero no se dedicó solamente a buscar perfección en la vida espiritual; decidió que debía hacer algo para mejorar el mundo, su idea fue crear conventos en los que las monjas se dedicaran a rezar, sin distracciones, viviendo en la pobreza absoluta.

Ella, que vivía en La Encarnación, un convento con 150 monjas, se daba cuenta de que la vida de estas Carmelitas Calzadas estaba lejos de la auténtica vida espiritual de la Orden original, creada en el siglo XII: las monjas entraban y salían del convento sin problemas, recibían visitas, comían bien y tenían sus lujos. El objetivo de Teresa era volver a la regla original, mucho más estricta y austera: sus conventos serían pequeños, de 13 monjas (aunque luego se amplió el número) que vivirían de las limosnas de los vecinos.

LA FUNDACIÓN DE CONVENTOS

La primera fundación, en la misma Ávila, fue un escándalo. Teresa tuvo que vencer la oposición de las autoridades religiosas y también de la sociedad avulense (de Ávila). Tuvo que hacerlo todo en secreto. Así fundó el primer Convento de San José, santo al que dedicó toda su obra. Todavía hoy se puede visitar la celda en la que ella vivió.

No lo tuvo mucho más fácil en el resto de los 17 conventos que fundó durante su vida. Además de los problemas burocráticos, se encontró con la oposición de los Carmelitas Calzados, y de parte de la sociedad; sus últimos 20 años, los pasó viajando de un lado para otro, a pesar de su mala salud y de  que viajar por la España del siglo XVI no era nada fácil: malos caminos, clima extremo, posadas horribles. En su libro Fundaciones cuenta todos los detalles sobre la creación de los nuevos conventos.

Puedes conocer más sobre  estas fundaciones en la página Huellas de Santa Teresa.

TERESA DE JESÚS Y LOS MÍSTICOS

Aunque tuvo muchos enemigos, también tuvo apoyos, para empezar el mismo rey Felipe II, pero también otros hombres que se ganaron la fama de santos en su época, como San Pedro de Alcántara, que la animó a seguir con su Reforma a pesar de todo; o Fray Luis de León, gran intelectual de la Universidad de Salamanca, que fue el primer editor de sus obras; pero, sobre todo, la figura de Teresa queda unida a la de San Juan de la Cruz; a él encargó la Santa la Reforma masculina de la Orden; también él puso por escrito sus pensamientos y vivencias y lo hizo tan bien que hoy es considerado uno de los mejores poetas en lengua castellana.

LA FIGURA DE SANTA TERESA HOY

Teresa murió el 4 de octubre de 1582, pero justo ese día cambiaron el calendario, con lo que pasó a ser el 15 de octubre el día de su muerte, pues se perdieron 10 días.

Su fama de santa hizo que pronto su cuerpo fuera objeto de discusiones y peleas; al final lo desmembraron: una parte se quedó en Alba de Tormes, donde murió, otras se repartieron por diferentes conventos.

Incluso Franco, que tenía a Santa Teresa en gran estima, tenía uno de sus brazos en su palacio del Pardo.

Fue canonizada (reconocida como Santa) en el siglo XVII.

Si quieres conocer otras personalides interesantes:

https://mundoshispanicos.com/es/category/historia/personalidades/

 

ALGUNAS PALABRAS Y EXPRESIONES

La guasa, hablar con guasa es hablar con ironía, de broma.

Monja religiosa que vive en un convento, el masculino es un monje si vive en un monasterio, o un fraile si lo hace en un convento, del que suele salir para predicar, hacer labor social…

Un monasterio es el edificio donde viven los monjes, religiosos aislados de la sociedad, que llevan una vida autosuficiente. A partir del siglo XIII surgen las órdenes mendicantes: franciscanos, carmelitas… todos ellos viven en conventos, casas más pequeñas, en los que habitan los frailes si son hombres.

Los conversos eran judíos convertidos al cristianismo; a partir del siglo XV los conversos estaban mal vistos por parte de la sociedad que distinguía entre “cristianos viejos” y “cristianos nuevos con conversos”. Estos últimos estaban siempre en el punto de mira de la Inquisición.

Una persona frívola es alguien superficial, ocupada solo en su aspecto externo o cosas sin importancia. Sabemos que la joven Teresa era muy coqueta y vanidosa, cosa mal vista en una sociedad muy religiosa.

Profesar tiene aquí el significado de entrar en una orden religiosa.

La santidad y la herejía: en el mundo cristiano, la Iglesia declara santos a algunas personas que tienen especiales méritos religiosos como hacer milagros o vivir sin pecado; la herejía es todo lo contrario, los herejes son los que dentro de la Iglesia se comportan y desvían, creyendo algo “no oficial”.

El lodo es la mezcla de tierra y agua; se forma en los suelos de tierra cuando llueve. Algo pestilente es algo que huele muy mal, y una sabandija es un pequeño insecto o reptil de aspecto desagradable. Una sabandija es también una mala persona.

Calzado es que lleva zapatos, lo contrario es descalzo; para órdenes religiosas, los descalzos son los reformados. Reformar es modificar algo para mejorarlo

La limosna es un dinero o algo que se da como caridad.

Austeridad es vivir con poco, con lo necesario, sin lujos ni grandes riquezas

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