Los Austrias del siglo XVI son los reyes Carlos I y Felipe II. Felipe tenía una personalidad compleja e interesante; en la imaginación popular aparece siempre vestido de negro encerrado en  El Monasterio de El Escorial, su gran obra, aquí murió en 1598.

¿QUIÉNES SON LOS AUSTRIAS Y CÓMO LLEGARON A ESPAÑA?

La familia Habsburgo (Austria en España) procede del centro de  Europa, tenía territorios en  Suiza y Austria. Varios de sus miembros llegaron a ser emperadores de Alemania, como Maximiliano, abuelo de Carlos I, que se casó con María de Borgoña, ella aportó a la familia los Países Bajos ( Bélgica, Holanda y Luxemburgo).

El hijo de Maximiliano y María, Felipe el Hermoso, se casó  Juana, llamada la Loca , la tercera hija  y heredera de los Reyes Católicos. El hijo de ambos, Carlos I, heredó todo: Castilla con América, Aragón con el Sur de Italia, y los territorios de los Habsburgo en Europa.

 

 

CARLOS I DE ESPAÑA O V DE ALEMANIA

Carlos I llegó a España para ser rey cuando tenía 17 años. Cayó mal a los españoles: no hablaba el idioma (había nacido y crecido en los Países Bajos y su lengua materna era el francés), dio los cargos importantes a extranjeros y lo primero que hizo fue pedir dinero para sus planes en Europa, esto incluía la compra de su título de Emperador en Alemania, es por eso Carlos I de España y V de Alemania.

En diferentes puntos de España estallaron rebeliones como la de Comuneros en Castilla o las Germanías en Valencia. El emperador aprendió de la experiencia y poco a poco fue mejorando sus relaciones con sus súbditos españoles.

CARLOS E ISABEL

Carlos se casó en el Alcázar de Sevilla con su prima Isabel de Portugal; este matrimonio, que como todos los de la época tenía una razón política, funcionó muy bien. Ella era muy atractiva e inteligente. Carlos le confiaba sin problemas  la regencia cada vez que se salía de España, cosa que sucedía con frecuencia. La muerte de Isabel a los 36 años dejó al emperador desolado. Para poder recordarla mejor pidió a Tiziano, su pintor favorito, que la retratara. En 1556 Carlos abdicó y se retiró al Monasterio de Yuste, en Extremadura, allí se llevó el retrato de Isabel. Lo tenía delante cuando murió en 1558.

EL IMPERIO ESPAÑOL y sus problemas

Carlos tenía una idea de lo que debía ser su imperio: una Europa unida bajo la religión católica con él como emperador; por supuesto sus enemigos no estaban de acuerdo con este plan: Francisco I de Francia luchó con todas sus fuerzas para disminuir el poder de los Habsburgo.

Estas ideas llevaron a España a una serie de guerras sin fin; y  las guerras no son gratis, para pagarlas Carlos y sucesores tuvieron que endeudarse continuamente con banqueros genoveses o alemanes, como los Fugger, que tenían su sede en Almagro; la plata de América y los impuestos, que caían sobre todo en Castilla, se iban directamente a pagar la deuda.

Además de Francia los dos grandes enemigos de Carlos fueron el monje Lutero y los protestantes y el Imperio turco de Solimán el Magnífico.

AMÉRICA

 

México fue conquistada por Hernán Cortés en el siglo XVI. La ciudad azteca de Tenochtitlán desapareció, sobre ella se levantó México D.F., capital del virreinato de la Nueva España. 

Francisco Pizarro conquistó el Perú, la capital de los Incas, Cuzco fue también transformada en una ciudad colonial. El Perú, con sus minas de plata de Potosí, fue una de las principales fuentes de riqueza de la Monarquía de los Austrias.

FELIPE II

Carlos vio que gobernar un imperio tan grande no traía más que problemas, así que decidió dividirlo: a su hermano Fernando le dejó la parte alemana/austriaca, a su hijo Felipe el resto.

Con este rey se unieron  las coronas de España y Portugal, con lo que su imperio llegó a ser inmenso. Incluía también las Filipinas, llamadas así en honor a Felipe. Realmente era un “imperio donde nunca se ponía el sol”.

Felipe II nació en Valladolid. Tenía los ojos azules, no era muy alto, pero su presencia impresionaba y ponía nerviosos a todos los que se le acercaban. Tenía una personalidad complicada: príncipe humanista, amante de la arquitectura, las artes, los jardines, cariñoso con su familia; pero, como casi todos los gobernantes de su época, tenía también una cara oscura: asesinatos políticos, el poder de la Inquisición en su reinado, su carácter controlador, la extraña muerte de su hijo, el príncipe Carlos… todo esto forma parte de su leyenda negra.

Se casó cuatro veces, por su matrimonio con Mary Tudor de Inglaterra fue durante unos años rey consorte de este país. Con su cuarta esposa, su sobrina Ana de Austria, tuvo al futuro Felipe III.

Toledo

fue una de las ciudades más importantes en tiempos de Carlos I, era su “ciudad imperial”. Cuando después Felipe II trasladó la Corte a Madrid, muchos se preguntaron por qué eligió Madrid y no Toledo, que hubiera sido lo más lógico. Todavía nos lo preguntamos, hay varias hipótesis: la situación central de Madrid, la influencia de la Iglesia en Toledo…

A partir de 1561 Felipe II vivió casi todo el tiempo en Madrid y sus palacios de los alrededores; pero hubo una excepción: los dos años que pasó en Lisboa cuando fue nombrado rey de Portugal. Su palacio estaba en el actual “Terreiro do Paço”. La Iglesia de San Vicente fue construida en tiempos de los Austrias en Portugal, hoy es el Panteón de la familia de los Braganza.

Felipe II heredó de su padre también sus enemigos, a los que se añadió Inglaterra y los Países Bajos, que luchaban por su independencia. Tuvo grandes victorias como la de Lepanto contra los turcos, pero también terribles derrotas como la famosa Armada Invencible, contra Inglaterra.

LA ESPAÑA CATÓLICA

Las guerras políticas estaban en muchas ocasiones mezcladas con las guerras religiosas. Carlos hizo frente a la aparición del protestantismo en Europa y a los turcos en el Mediterráneo. Estos dos problemas continuaron con Felipe. Los dos reyes eran muy católicos, pero en muchas ocasiones se enfrentaron a los papas cuando éstos iban contra sus intereses políticos.

La Inquisición se ocupaba de mantener a raya la herejía. Hubo de todo, inquisidores terriblemente crueles como Valdés y otros más sensatos y humanos como Quiroga. En España no triunfó tanto el luteranismo, los católicos se reformaron a sí mismos con figuras místicas como Pedro de Alcántara o la famosa y enérgica Santa Teresa de Jesús.

Si el Monasterio de El Escorial es el mayor de España, también en tiempos de Felipe II se construyó el más pequeño (según dicen el más pequeño del mundo): el Monasterio de El Palancar, en la provincia de Cáceres, fue fundado por el austero Pedro de Alcántara, que dormía sentado con la cabeza apoyada en un tronco en una pequeña celda. El claustro es diminuto.

LA SOCIEDAD 

Como habían hecho los Reyes Católicos, Carlos y Felipe, trataron de controlar el poder político de la nobleza, pero no su poder económico. Los secretarios de los reyes y gran parte de sus consejeros (una especie de ministros) no solían ser grandes nobles, si no, sobre todo,  miembros de la pequeña nobleza  que habían pasado por universidades como la de Salamanca o Alcalá.

La mayor parte de la población era campesina. Eran los que más impuestos pagaban y sufrían más que nadie todas las crisis y bancarrotas del siglo XVI.

Y LA ECONOMÍA

La tierra era la base de la riqueza. Los comerciantes que tenían éxito trataban de comprar  tierras y un título de nobleza, ese era el objetivo en la vida de casi todos. 

En Castilla la lana siguió siendo el producto estrella, las ciudades encargadas de su producción y exportación como Segovia o Burgos se enriquecieron. También fueron importantes la industria metalúrgica y fabricación de barcos en el País Vasco, la seda en parte de la Corona de Aragón o la agricultura en Cataluña.

Además del famoso “Don Quijote de la Mancha” de Miguel de Cervantes, el “Lazarillo de Tormes”, de autor desconocido, es un libro fantástico para conocer cómo era la España del siglo XVI.

ALGUNAS PALABRAS Y EXPRESIONES

Caer mal: alguien que no me gusta me cae mal. Ej: Su hermano me cae mal, es muy antipático, siempre está hablando mal de todo el mundo.

Los súbditos son las personas sujetas a una autoridad superior, en este caso un rey.

El regente es la persona que dejan los reyes gobernando en su lugar cuando mueren jóvenes o no pueden ejercer ellos por enfermedad, viajes…

El virrey es el representante del rey en cada reino del Imperio. Los Austrias no aplicaron una política centralista, cada reino tenía sus propias leyes, instituciones, pero sí una figura común: el rey; como éste no podía estar en todas partes, enviaba virreyes.

El Humanismo es una corriente de pensamiento que triunfó sobre todo en el siglo XV, con humanistas como Erasmo de Rotterdam y llegó al XVI. Los humanistas valoraban  al hombre y a la razón, por encima de las creencias y la fe en la religión, aunque en muchos casos se trataba de conciliar la religión con las investigaciones más científicas. Luis Vives fue uno de los humanistas más importantes en España.

La leyenda negra es una interpretación muy negativa de la figura de Felipe II, hecha por sus enemigos. Hoy la mayoría de los historiadores han revisado y terminado con gran parte de esa leyenda, tienden a ver al rey como un gobernante típico de su tiempo, con sus luces y sombras.

Endeudarse o tener una deuda; una deuda es una obligación de pagar un dinero a alguien que te lo prestado, o devolver un favor que te han hecho.

Una bancarrota es la ruina económica, la quiebra.

El impuesto es el dinero que tienen que pagar los ciudadanos a las autoridades, para sostener el Estado. En el siglo XVI había impuestos sobre las ventas como la alcabala, o impuestos a la Iglesia como el diezmo, entre otros.

LUTERO Y LOS PROTESTANTES

A comienzos del siglo XVI, Lutero, monje católico escandalizado por las corruptelas de Roma, decidió que la Iglesia debía reformarse, comenzó esta tarea que acabó dividiendo toda Europa en dos bandos religiosos: católicos y protestantes se enfrentaron durante los dos siglos siguientes, causando guerras en las que lo político se mezclaba con lo religioso. La Iglesia Católica reaccionó ante la Reforma con la Contrarreforma, una serie de normas y reformas para mejorar su situación.

Mantener a raya es controlar una situación.

Diminuto es muy pequeño.

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